image

HISTORIAS Y ANÉCDOTAS DEL MOVIMIENTO DE LA JUVENTUD AGRARIA

Club Agrario, “El Azahar” Algunos recuerdos… Inolvidables momentos vividos. Por fines del ’69, en el ’70 y algunos años más, en la Escuela Rural Nº31, en la Colonia 18 de Julio, departamento de Salto. Casi todos ex alumnos de dicha escuela. Su director: Maestro Juan Barre que radicado en la escuela con su familia, Adela su esposa y sus hijos Susana y Juan, “lideró” nuestro club. Surge un día la idea de conformar un club agrario y ya estábamos todos ahí, ansiosos por saber de qué se trataba, qué podíamos hacer, a dónde recurrir, etc. Todas excusas al principio, para poder juntarnos, para que los tiempos compartidos en la escuela, pudieran continuar. Lluvia de ideas para el nombre, pero con “argumentos”, dijo el director. Y así, votamos y por mayoría, el nombre fue “EL AZAHAR”, el argumento no daba lugar a dudas; es una zona donde (en aquella época), la citricultura era uno de los rubros de producción más importante. Acciones muy a corto plazo, llevaron a que por ejemplo, se comenzara con el mantenimiento de colmenas por algunos integrantes. Otros, me incluyo, en la plantación de gladiolos, que vendíamos en la ciudad. Como anécdota, lloré varias veces, cuando las vacas entraban en mi predio y se comían las flores. Pero lo que más recuerdo es el cuerpo de Danzas Folcóricas que teníamos. Éramos alrededor de 15 parejas. Participamos en muchísimos eventos en Salto y salimos a competir a Paysandú y Canelones. Fue inolvidable aquel viaje en tren…. Volvimos con un segundo premio de Canelones (aunque estábamos seguros que merecíamos el primero). Cabe destacar que en esta escuela siempre se hacían (aún hoy se hacen), los festivales a fin de año, llamados en aquel momento, de “acercamiento rural-urbano”. Fueron años donde la participación familiar era continua. Luego, con la dictadura, se fue diluyendo en gran parte la participación, varios estudiando en la ciudad. Recordamos aquella época, que a muchos nos marcó, nos sirvió de base para continuar en el camino de la participación, del trabajo por el bien común, y en mi caso, para traban en y por el movimiento cooperativo. Los valores aprehendidos, por vivirlos, por compartirlos, son los que nos van “moldeando” y guiando a lo largo de nuestra existencia. Es por eso, que sigo agradeciendo por el lugar donde nací y por las personas que fui encontrando en mi camino.
San Bautista, Canelones. Paraje “Costas del Colorado”. En esta zona estaba situada la Escuela Nº82. Por la década de 1950, los jóvenes de esta zona, informados por el Movimiento de la Juventud Agraria con sede en Montevideo, forman un club agrario, con la presencia de los y las jóvenes de acá. Dicho club se inauguró con el nombre de Club Agrario Los Horneros con sede en aquella escuela, contando con la maestra directora de la misma. Ella que tenía conocimiento sobre estas reuniones, nos ayudó para que nosotros nos organizáramos porque poco sabíamos. Nos reuníamos una vez por semana y también nos visitaban las autoridades de Montevideo. No recuerdo cada cuánto eran las visitas, acá venían Nene Parra y otro integrante, no recuerdo su nombre, pero sí me acuerdo que no era uruguayo, no sé si chileno. Bueno, estas dos personas nos informaban de todas las actividades que nos podían asesorar. Nosotros con edades entre 15 y 20 años, no teníamos ideas muy claras, pero ellos comprendiendo nuestra ignorancia nos explicaban minuciosamente. Entonces fuimos entendiendo. Unos pedíamos asesoramiento sobre avicultura, otros sobre plantación de maíz y otros cultivos que el campo nos permitía desarrollar. También algo de las tareas del hogar como cocina, tejido de lana, y cosas así. Pero más allá de toda la información laboral para los chicos del campo, en la parte humana teníamos el ofrecimiento de la ayuda de estas personas si alguien lo necesitaba, que eso es muy importante. Yo personalmente, les puedo contar una vivencia. Algo que tuve que vivir en esos tiempos que estaba en el club. Algo que el tiempo, los años que son muchos, que han pasado desde eso hasta ahora, no han podido borrar de mi memoria. Mis hermanos y yo pasamos unos días muy difíciles, que aunque no llegaron a lo peor (¡Gracias a Dios!), no eran fáciles de pasar. Les explico: Mamá ayudaba a Papá en el pequeño tambo que teníamos. Mamá tuvo la fatalidad de que la picara una araña de lino, la verdadera roja y negra, no había duda. Mamá se fue poniendo mal, mal y la trasladaron al hospital de San Ramón. El médico que la atendió comunicó a Papá con estas palabras: “Vamos a hacer todo lo que podamos, pero estamos frente a un caso irreversible”. Por suerte no fue así. ¿Cuál era mi situación? Papá con Mamá en el hospital, los familiares todos lejos, teléfonos en el campo o en esta zona, ninguno. Los vecinos bastante mayores, y yo con mis dos hermanos chicos. Algunos de los compañeros de esta zona vinieron a ofrecer su ayuda. Les pedí que fueran a buscar a mis abuelos y tíos. Pero lo que quiero contar es que estas dos personas, que conté venían a visitar desde Montevideo, andaban haciendo las visitas por la zona, se enteraron de mi problema y dejaron las visitas. Vinieron para mi casa, estuvieron conmigo y mis hermanos. Me ayudaron a preparar la cena para ellos. Eso para mí fue inolvidable. Se retiraron ya dejándonos a nosotros con nuestros familiares que habían llegado. Al despedirse se pusieron a la orden, prometiéndome que volverían. Y así fue. A la semana siguiente estaban en casa otra vez. Mamá no estaba todavía pero sí Papá. El problema se había resuelto. Así que yo, dentro de los años que pasé en el club agrario, puedo decir. con satisfacción, que tuve experiencias laborales y apoyo humano, que es muy importante. Bueno, como todo en la vida, con el tiempo se termina; “Los Horneros” se desarmaron, razones obvias, claro está: otros destinos, otros trabajos, formamos nuestros hogares. Pero todos lo recordamos como algo muy lindo de nuestra juventud. Más adelante en la década de los 80, volvió esta escuela, en un nuevo edificio en la ruta 65, a ser visitada por el Movimiento de la Juventud Agraria. Se inicia el club agrario “Los Celestes”, el cual sigue actualmente con su sede en esta escuela. En el comienzo de este, muchos de nuestros hijos eran integrantes del club, realizaron los festivales folclóricos, que dado a la concurrencia de personas que llegaban a estos festivales, no se realizaban en la escuela, sino que se hacían en San Antonio. Ellos organizaban y los padres los ayudábamos en los preparativos. Esos momentos fueron de compartimento de gran armonía para todos. Los que tenemos la suerte de seguir viviendo, seguimos disfrutando de las actividades que realiza el club agrario Los Celestes, con estos chiquilines que ya no son nuestros hijos, sino nuestros nietos. Mirándolos a ellos, vamos a decir, en forma cariñosa “los viejos” de esta zona, recordamos a “Los Horneros”. Y a estos chiquilines les decimos: sigan transitando este camino que los conduce a lugares de los cuales nunca se van a arrepentir.
INICIO
Oficina MJA Calle Coralina 1640 Montevideo e-mail:movimientojuventudagraria@gmail.com (+598) 98 404 502 – 092 306 028

We use cookies to enable essential functionality on our website and analyze website traffic. For more information, read our Cookies and Privacy Policy.

Your Cookie Settings

We use cookies to enable essential functionality on our website and analyze website traffic. For more information, read our Cookies and Privacy Policy.

Cookie Categories
Essential

These cookies are strictly necessary to provide you with services available through our websites.

Analytics

These cookies collect information that is used in aggregate and in an anonymized form to help us understand how our website is being used and how effectively our site is performing.